Jose Carlos Mariategui 1930-2011

Jose Carlos Mariategui   1930-2011
SABEIS QUIEN ES MARIATEGUI ?, PUES BIEN , ES UNA NUEVA LUZ DE AMERICA , EL PROTOTIPO DEL NUEVO HOMBRE AMERICANO, HENRI BARBUSSE. Mausoleo en Lima Peru . Cementerio Presbitero Maestro.

sábado, 3 de marzo de 2012

Servindi » Perú: Cunde el miedo por la reapertura de una planta potencialmente tóxica en Perú | Servicios en Comunicación Intercultural Servindi

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Perú: Cunde el miedo por la reapertura de una

planta potencialmente tóxica en Perú

216,000 niños peruanos no existen oficialmente

Por Simeon Tegeles*

2 de marzo, 2012.- En una región andina, una planta de fundición de metales era la causante de que más del 90 por ciento de sus niños mostraran niveles excesivos de plomo en sus cuerpos, según un estudio de la Universidad St. Louis. Cerrada desde hace dos años, la planta amenaza con volver a abrir.

Durante casi 90 años la fundición de La Oroya, en los Andes peruanos, expulsaba al aire un cóctel tóxico de metales pesados que lentamente envenenó a los habitantes de la ciudad.

La contaminación se volvió tan grave que La Oroya ha sido comparada a Chernóbil e incluida entre los 10 lugares más contaminados del mundo, según la lista del Instituto Blacksmith (una organización sin ánimo de lucro dedicada a constatar los problemas medioambientales de países en desarrollo)

La planta lleva dos años sin funcionar debido a problemas financieros, según sus propietarios.

Pero ahora (pese a las dudas sobre si la empresa estadounidense que gestiona la planta, Rengo Group, ha instalado la nueva tecnología necesaria para prevenir la emisión de nubes tóxicas), la fundición parece que podría volver a abrir.

“Estamos totalmente expuestos, especialmente los pobres, los niños y los ancianos”, asegura la profesora jubilada Rosa Amaro, que encabeza el Movimiento por la Salud de La Oroya (MOSAO).

Esta planta de fundición es una de las pocas que hay en el mundo que pueden procesar varios metales, incluyendo cobre y plomo, así como refinar zinc. Pero su tecnología anticuada emite contaminantes como arsénico, cadmio, plomo y dióxido de azufre, que provocan serios problemas de salud.

En un estudio realizado por la Universidad St. Louis en 2005, más del 90 por ciento de los niños de La Oroya mostraban niveles excesivos de plomo en sus cuerpos. Y los niveles de dióxido de azufre en el ambiente, que provoca lluvia ácida, han alcanzado la cifra récord de 27.000 partes por metro cúbico, casi 100 veces el límite establecido por la ley peruana.

La fundición terminó su actividad después de que los bancos le cerrasen el crédito a Doe Run Perú, la subsidiaria local de Renco, en 2009. La empresa alegó dificultades económicas y no implementó el plan de gestión medioambiental, una condición impuesta por el Gobierno cuando le vendió la fundición de propiedad estatal en 1997.

Preguntado sobre si Doe Run engañó a las autoridades peruanas durante el proceso de compra de la compañía, Luis Hernández, su portavoz, lo niega e insiste en que “se cumplieron todas las leyes relevantes”.

Ahora, tres años después de su cierre, el congresista Casio Huaire está intentando que el Congreso de Perú apruebe una nueva ley que conceda a Doe Run Perú dos años de prórroga para que termine sus tareas de limpieza medioambiental y que le permita operar mientras tanto.

Si se aprueba la ley, será la tercera vez que la compañía consigue permiso para retrasar la implementación de un plan de gestión medioambiental.

Pese a la contaminación, muchos vecinos de hecho apoyan a Doe Run, que desde que cerró ha mantenido a cuatro mil empleados de La Oroya en nómina, lo que supone un importante incentivo para una región empobrecida a 12.000 pies de altura en los Andes.

José de Echave, ex viceministro de Gestión Ambiental que ahora lidera la ONG CooperAcción, asegura que Perú debería de tener más cuidado respecto a cómo permite a las empresas extranjeras operar en su suelo.

“Enviaría un terrible mensaje sobre el tipo de inversiones que Perú, como país, está buscando”, asegura. “Las nuevas emisiones tendrían un efecto negativo inmediato sobre la población de La Oroya”.

Detrás de la falta de modernización de la planta por parte de Doe Run Perú y su ineficacia para frenar su contaminación hay una complicada y polémica historia de problemas económicos.

Propiedad del magnate neoyorquino Ira Renners y su familia, las ventas globales de Renco en 2011 se calculan en unos 7.750 millones de dólares, según la revista Forbes.

Eso sin embargo no ha impedido a Doe Run Perú declararse insolvente y dejar de pagar una serie de deudas multimillonarias, incluyendo sus impuestos en Perú.

Recientemente, la empresa incluso pidió al Gobierno peruano que le subvencione los gastos de la limpieza medioambiental.

Según los términos de la operación de venta de la fundición a Renco, la compañía tenía que haber reservado 100 millones de dólares para el plan de gestión medioambiental. Pero, según informaciones locales, ese plan nunca se materializó.

Doe Run insiste en que ha tomado numerosas medidas para mejorar la fundición y ayudar a los habitantes de la zona. Pero pocos en Perú creen a la compañía, que al ser de propiedad privada tan sólo difunde información financiera limitada.

“El problema es que la compañía no es transparente”, dice Echave.

Hugo Villa, un médico que trabajó en una clínica privada en La Oroya durante tres décadas, no está convencido de que la empresa haya cumplido la ley peruana. “Aquí hay una epidemia silenciosa”, denuncia. “Los efectos en los niños no se ven fácilmente, pero tienen todo tipo de problemas serios de salud, que empeorarán si la fundición reabre”.

Una persona que ya lo está sufriendo. Es Moisés, el hijo de 18 años de Rosa Amaro. Moisés tiene serios episodios de fatiga, dolores, cambios de humor y problemas respiratorios.


* Simeon Tegeles un periodista británico con sede en Lima, Perú. Anteriormente, vivió y trabajó en la Ciudad de México por cuatro años y tiene una maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de California, Berkeley.
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Fuente: Portal de La Informacion.com: http://noticias.lainformacion.com/mundo/cunde-el-miedo-por-la-reapertura-de-una-planta-potencialmente-toxica-en-peru_IVa2pE2u8fcW51IfuKmuV6/

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jueves, 1 de marzo de 2012

Gregorio Santos pide cambio de la constitución (Video)

Adital - Organizaciones indígenas y campesinas se unen por demandas agrarias históricas

Adital - Organizaciones indígenas y campesinas se unen por demandas agrarias históricas
29.02.12 - Brasil
Organizaciones indígenas y campesinas se unen
por demandas agrarias históricas
Natasha Pitts
Periodista de Adital
Adital
Al comienzo de esta semana, campesinos y organizaciones indígenas se reunieron en Brasilia, capital federal del país, para luchar por sus demandas históricas. En la tarde de ayer (28), en acto público realizado en el Plenario 15 de la Cámara de Diputados, las organizaciones han presentado a la sociedad un manifiesto en que critican el modelo de desarrollo brasileño y reafirman los ejes centrales de su lucha.
Durante el Seminario Nacional de Organizaciones Sociales del Campo, celebrado los días 27 y 28, líderes de más de 10 organizaciones campesinas e indígenas se reunieron para discutir la necesidad de intensificar y unificar la lucha en defensa de la reforma agraria, los derechos territoriales y la producción de alimentos saludables.
Según Rosângela Piovizani, integrante de la Vía Campesina, organización campesina presente en países de Asia, África, América y Europa, el taller se celebró para discutir cómo hacer para que el Gobierno Federal asuma responsablemente problemas como la reforma agraria, las deudas rurales y la educación en el campo.
"Hay gran descontento, porque en los últimos años no hay recursos para la agricultura familiar campesina, pero si hay recursos para el agro-negocio y las exportaciones. Unidas en torno a una agenda unificada, las organizaciones del campo van a actuar intensamente para reivindicar demandas sobre cuestiones que funcionaron mal, como la educación en el campo, el aumento en la aplicación de pesticidas, el incentivo al agro-negocio, así como la misma reforma agraria que no avanzó, porque no hay voluntad política para realizar las expropiaciones y hacer nuevos asentamientos”, argumenta criticando.
En el manifiesto elaborado durante el Seminario Nacional, las organizaciones participantes también critican el modelo de producción de commodities, productos agrícolas funcionales al latifundio y, por consiguiente basados en la expulsión de las familias del campo.
"El Brasil vive un proceso de retorno al sector primario de la economía (re-primarización) , basada en la producción y exportación commodities agrícolas y no agrícolas (minería), esta economía, es incapaz de financiar y promover un desarrollo sostenible y satisfacer las necesidades del pueblo brasileño," señala.
Centradas en la lucha contra la mercantilización de los bienes naturales, la concentración de la tierra y su control por extranjeros, el uso excesivo de agroquímicos, la violencia en el campo, la criminalización de los movimientos sociales, líderes y luchas sociales y otros problemas que afectan el campo, las organizaciones campesinas e indígenas, reafirman que su lucha continuará orientada a un desarrollo sostenible y centrada en la soberanía alimentaria y territorial.
Esta lucha está orientada por cuatro ejes centrales, que son: Reforma Agraria profunda y de calidad, garantía de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y quilombolas y de las comunidades tradicionales; desarrollo rural con distribución de la renta y de la riqueza y el fin de las desigualdades; producción y acceso a alimentos saludables y conservación del medio ambiente, estableciendo procesos que aseguren la transición a una agricultura agroecológica; y garantía y ampliación de los derechos sociales y culturales que permitan calidad de vida, continuidad de la vida rural y permanencia de los jóvenes en el campo.
La cooperación debe venir no sólo de los parlamentarios y sectores de Gobierno. Las organizaciones sociales esperan también el apoyo y la adhesión de otras organizaciones y movimientos sociales, de personalidades y la sociedad en general, ya que las cuestiones reivindicadas tienen consecuencias en la vida de miles de brasileros y brasileras.
El Seminario Nacional de Organizaciones Sociales del Campo contó con la participación de la Asociación de pueblos indígenas de Brasil (Apib), CÁRITAS Brasileira, Consejo Indigenista Misionero (Cimi), Comisión Pastoral Tierra (CPT), la Confederación Nacional de Trabajadores Agrícolas (Contag), Confederación Nacional de los Trabajadores en Agricultura Familiar (Fetraf), Movimiento de los Afectados por Represas (MAB por sigla en portugués), Movimiento Campesino Popular (MCP), Movimiento de Mujeres Campesinas (MMC), Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) y de la Vía Campesina Brasil.
Traducción: ricazuga51@yahoo.com
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miércoles, 29 de febrero de 2012

“...La vida que me diste” | Entrevista | Diario La Primera

“...La vida que me diste” | Entrevista | Diario La Primera


En 1969, el maestro César Lévano se entrevistó con la viuda del Amauta: Anna Chiappe de Mariátegui. Compartimos con ustedes esta imprescindible joya del periodismo literario y la historia. No hay pierde.

En una entrevista exclusiva, Anna viuda de Mariátegui revela episodios inéditos y fundamentales de la vida de quien es considerado por muchos autores extranjeros como el más grande pensador político de América. En momentos en que la obra del ilustre socialista crece en importancia y actualidad, la imagen del Amauta cobra colores de vida en una charla que es un documento para la historia.

En 1920, en Florencia, en casa de la Condesa de Antici Mattei, José Carlos Mariátegui conoció a Anna Chiappe, el grande, el único amor de su vida. Ambos habían acudido por separado y sin conocerse al concierto de danzas que brindaba la “medio excéntrica” aristócrata. En algún momento, mientras vibraba un Estudio profundo de Chopin, las miradas del joven y la muchacha se cruzaron. “Él me impresionó mucho por su manera tan fina y distinguida” - nos dijo, hace unos días, 49 años después de aquel encuentro memorable, la ahora viuda de Mariátegui. “Parecía un noble. Y tenía unos ojos tan profundos”.

Por su parte, el joven peruano -25 años esa noche- expresó su emoción en un poema en prosa publicado en 1926 en la diminuta revista “Poliedros”, que dirigía Armando Bazán. José Carlos y Anna eran ya esposos; habían recorrido juntos toda Italia, Alemania, Francia; tenían tres hijos; pero la llama del amor no había perdido intensidad ni fulgor.

“Renací, escribió, en tu carne cuatrocentista como la de la Primavera de Botticelli. Te elegí entre todas, porque te sentí la más diversa y la más distante. Estabas en mi destino. Eras el designio de Dios. Como un batel corsario, sin saberlo, buscaba para anclar la rada más serena. Yo era el principio de muerte; tú eras el principio de vida. Tuve el presentimiento de ti en la pintura ingenua del cuatrocientos. Empecé a amarte antes de conocerte, en un cuadro primitivo. Tu salud y tu gracia antigua esperaban mi tristeza de sudamericano pálido y cenceño. Tus rurales colores de doncella de Siena fueron mi primera fiesta. Y tu posesión tónica, bajo el cielo latino, enredó en mi alma una serpentina de alegría.

“Por ti, mi ensangrentado camino tiene tres auroras. Y ahora que estás un poco marchita, un poco pálida, sin tus antiguos colores de Madonna toscana, siento que la vida que te falta es la vida que me diste”.



Italia o la felicidad
Artemio Ocaña, el veterano escultor peruano que compartió muy de cerca la experiencia italiana de Mariátegui, recuerda que, de repente, tras viajar a Florencia, éste desapareció. Cuando volvió, ya estaba casado.

“Mariátegui se alejó de sus amigos”, comenta doña Anna. Ellos decían después: “¡Con razón había desaparecido!”.

En esa estación con su amada en Florencia, tiene que haber sido supremamente feliz. Entre el mar y los viñedos de la costa liguria, bajo las soleadas colinas toscanas cubiertas de olivos, ante la obra de los florentinos venerados (Dante, Machiavello, Boccaccio, Leonardo de Vinci, Miguel Ángel, Botticelli), su genio maduraba hacia aquel equilibrio de vida interior y naturaleza, de sensibilidad y mundo social, que iban a distinguirlo en la vida y en el libro. Florencia, urbe y democracia antigua, lógica y belleza, vitalidad y gracia. Una experiencia que fue una corona de laureles sobre su frente.

“No era de carácter melancólico. Ni cuando estaba enfermo”. Así nos dice doña Anna. Hay una gran sonrisa en su evocación. Y uno se ratifica en la convicción de que solo un hombre feliz puede luchar plenamente por la felicidad de los otros.

“Mariátegui, nos dijo Ocaña, vivió al principio en Vía Véneto 29, interno 4”. “A ese alojamiento, propiedad de Francesco Atunante, me llevó a mí”. “Cuando se casó, él y su esposa se fueron a vivir a Frascati, cerca de Roma, a una villa que era puros viñedos. Era una casa del Renacimiento, con pinturas murales del Dominicchino. Se pagaba por el alquiler 500 liras. Apenas cinco libras peruanas de la época”.

Por su parte, doña Anna recuerda: “De Florencia viajamos a Roma. Fuimos a vivir a Villa Pía. Arturo Osores la había alquilado como Legación del Perú. Era la casa en que había vivido la famosa actriz Francesca Bertini. Después marchamos a Frascati. Desde el comedor se veía el Palacio de Castelgandolfo, la residencia de verano del Papa”. En los planos, Frascati aparece a 21 kilómetros de la Ciudad Eterna; Castelgandolfo descuella a 25 kilómetros.

“Eran tiempos alegres. Él se iba a veces acompañando a Ocaña a la Escuela de Bellas Artes de Roma. Era cuando había modelos femeninos…”.

“Tenía tiempo para todo. En Roma no se perdía un buen concierto o espectáculo de ballet. Y le gustaba el circo. A veces, yo lo acompañaba al circo, aunque a mí no me gustaba”.

Como se sabe, el Amauta anunció una “Teoría del circo” que no se ha encontrado entre sus papeles. Debe de haberse perdido en alguna hoguera policial.

¿Cuándo comenzó, preguntamos, la formación marxista de Mariátegui?

Ella cree que fue precisamente en Italia. “Tenía una gran biblioteca. “El Capital” estaba en francés. Los documentos sobre la revolución rusa, en italiano”.

¿Es cierto que la familia del filósofo Benedetto Croce intercedió, como dice el italiano Antonio Melis, ante la familia de ella en favor del galán venido del lejano Perú?

- “Es cierto. El hecho es que una tía mía había sido novia de Croce. No se casaron porque mi familia, muy católica, no podía consentir un matrimonio con un liberal tan conocido”.



Los viajes
En uno de sus dos cortos escritos autobiográficos, Mariátegui dice que no pudo llegar a Rusia “porque mi mujer y mi hijo me lo impidieron”. “No es que yo me opusiera”, subraya ahora doña Anna. “Yo le dije: ‘mejor anda tú solo’. Yo estaba muy cansada con el bebé. Pero a él no le gustaba salir solo. Siempre le gustaba ir conmigo”.

“Era muy entusiasta”, recuerda. “Para mí, decía, la cosa más grande es cuando puedo coger una maleta e irme. A veces sin saber adónde”.

Y, sin embargo, aquella vez no quiso viajar porque su compañera no podía ir.

Pero viajaron bastante por otros contornos. Estuvieron juntos, por ejemplo, en el célebre Congreso de Liorna (Livorno, en italiano) en el que el ala izquierda del socialismo fundó el comunismo. “Allí vimos a Antonio Gramsci y Palmiro Togliatti. Con ambos conversaba amistosamente Mariátegui”.

También estuvieron en 1922, Génova, en la Conferencia Económica Europea que fue LA PRIMERA reunión internacional a la que acudió una representación soviética. En “Defensa del Marxismo”, Mariátegui iba a escribir que ella marcaba el inicio de la coexistencia pacífica entre estados de sistema social distinto. “Allí, dice doña Anna, conversó con Chicherin, el jefe de la delegación rusa. Mariátegui estudió, cuando estuvimos en Berlín, el idioma alemán con una profesora alemana. Todos los días tenía una clase de inglés y de alemán. Pero también sabía algo de ruso. Con Chicherin se saludaban y despedían en ruso. Sus conversaciones las sostenían en francés”.

Mariátegui estuvo cuatro años y medio en Europa. De ellos, año y medio lo pasó en Alemania. El viaje fue hacia mayo o junio de 1922. “Durante ocho meses vivimos en la Postdammer Strasse” (en lo que es hoy Berlín Oriental). “Estuvimos luego en Praga, en Budapest, en Austria, navegando por el Danubio Azul”. En Alemania, como se sabe, Mariátegui entrevistó a Máximo Gorki.

Viajaron en seguida a París. Allí se entrevistaron con Romain Rolland y Henri Barbusse, que no regatearon, por escrito, su admiración al gran peruano. “Incluso, salimos con Barbusse a tomar el té”.

“Mariátegui —iba a escribir Barbusse— es la nueva luz de América. Un espécimen del nuevo hombre americano”.

¿Conoció Mariátegui a Pirandello? ¿A qué otros grandes de la literatura y las ideas frecuentaron en Italia?

“Conversó varias veces con Pirandello”, recuerda la dama. “También fue amigo de Piero Gobetti”. Se trata del escritor cuyos estudios respecto al “Risorgimento”, es decir, a la lucha por la unidad de Italia, tanto atrajeron al Amauta. “Croce lo quería mucho. Cuando iba José Carlos a su casa, lo presentaba diciendo: ‘éste es el hombre más grande del mundo’. Le tenía un gran afecto”.

Por su lado, Ocaña recuerda que Mariátegui fue amigo también de los líderes socialistas Filippo Turati, Antonio Grazidei y Nicola Bombacci. Tiene él bocetos al carbón del diplomático soviético Joffe, de Giordi Vassiliévich Chicherin, del francés Jean-Louis Barthou y de Lloyd George, el célebre político inglés. “Fue amigo de Pirandello”, nos dijo expresamente.



Una explicación
Para muchos biógrafos y estudiosos de Mariátegui, la obra de este autodidacto sin Educación secundaria, de mala salud, que tuvo que ganarse la vida desde los 14 años de edad, que murió a los 35, tiene algo de milagro. En el breve arco de su vida caben una inmensidad de cultura, pensamiento y acción. Baste señalar estas creaciones: la revista “Amauta”, los “7 Ensayos” y otros veinte libros, la Confederación General de Trabajadores y el Partido Socialista del Perú, cuyo nombre deseaba cambiar, antes de morir, por el de Comunista. Hace pocos años, escuchamos decir, en Lima, al estadunidense Carleton Beals que Mariátegui es “el más grande pensador político de América”. El juicio se extiende ahora. Robert Paris en Francia, Manfred Kossok y Adelbert Dessau en Alemania Oriental, Antonio Melis en Italia, el profesor Albuquerque en Texas, Estados Unidos, sufragan el juicio.

Los días espléndidos de Italia explican una parte de la precoz madurez mariateguiana; pero no toda. Hay fuentes que se ocultan junto a la raíz de la infancia. Mariátegui se proclamó limeño toda su vida. En realidad, poco antes de su nacimiento, su madre, doña Amalia La Chira Vallejos, natural de la zona de Huacho, había viajado a Moquegua, por lo cual el alumbramiento se realizó en esa ciudad del Sur. En seguida, buena parte de sus primeros años transcurrieron en la suave campiña huachana. A los seis años tuvo una caída fatal. El resultado fue una baldadura y, lo más grave, un foco de ostiomielitis en una pierna. Sus familiares nos contaron que a los 6 años, más o menos, comenzó su madre a realizar continuos viajes de Huacho a Lima para hacerlo tratar. El esfuerzo era demasiado grande para una familia pobre. Entonces, se decidió internarlo. Estuvo cuatro años en la “Maison de Santé” u Hospital Francés.

Era éste, en esa época, un nosocomio exclusivo, reservado casi solo para franceses, ingleses o alemanes pudientes avecindados en Lima. Dos eran los tipos de servicios: los unipersonales y los destinados a seis personas. En todo caso, no había allí enfermos menores de edad. Pues bien: el pequeño Mariátegui pasó sus años de internado junto con esos compañeros adultos, llenos de experiencia y que hablaban extraños, lejanos idiomas. Se sabe que al final se había convertido en intérprete de muchos de ellos.

¡He ahí una clave sicológica para la precoz madurez del Mariátegui temprano! He ahí por qué, entre otras cosas, cuando era un “alcanzarrejones” de La Prensa, que iba a la oficina cablegráfica a recoger los despachos noticiosos, podía traducir, en el trayecto, las noticias que venían en inglés de Europa, Asia, África o NorteAmérica. Además, aquella soledad de años tiene que haberle entrenado para la gimnasia de la reflexión y para la firmeza de las certidumbres sin que importen los prejuicios y las supersticiones de la masa informe.

Otro factor, en el que no se ha insistido lo suficiente, es su contacto directo con las luchas sociales de comienzos de siglo en el Perú. “Cuando José Carlos fundó La Razón con César Falcón y Félix del Valle, nos recordó Ocaña, había mítines obreros que terminaban al pie del balcón del diario. Era en la esquina de Baquíjano con el Jirón Cuzco”. Eso fue, recalquemos, antes del viaje a Europa. Tal experiencia lo sensibilizó para la prédica socialista de Antonio Gramsci en “L’Ordine Nuovo” (“El nuevo orden”). En los días en que él se instalaba en Italia, en las páginas de esa célebre revista aparecían reflexiones sobre el papel de los obreros como actores principales de una revolución posible y de los campesinos como protagonistas de la acción prerrevolucionaria.

Mariátegui era hombre de pensamiento y de sensibilidad artística en todos los momentos. En la charla con su viuda, la imagen del hombre de espíritu aparece a cada paso. “En Música tenía una cultura extraordinaria. Amaba sobre todo a Beethoven y Stravinski”, nos dice. “Con el Dr. Oten, un amigo suizo, se entregaban a verdaderas sesiones de Música. El grupo de sus camaradas llegaba, y él estaba encerrado con Oten. A veces venía gente cargante, y él decía: ‘Ponte una sinfonía para que se vayan’...”.

Entre la gente que con mayor agrado recibía se contaban los artistas. José María Eguren era uno de sus adictos. Llegaba a veces a escribirle - ¡desde Barranco! - para anunciar que un resfrío le impedía devolver por el momento tal o cual libro. “Iba mucho también Percy Gibson. Otros que iban eran Martín Adán, José Diez Canseco, el filósofo Mariano Ibérico Rodríguez. Alguna vez acudieron también los doctores Honorio Delgado y Juan Francisco Valega”.

“El Rincón Rojo” era otra cosa. Era en realidad un seminario riguroso de estudios marxistas. Constituía el núcleo del Partido. Estaba formado, entre otros, por Hugo Pesce, Ricardo Martínez de la Torre, Avelino Navarro, Marcelo Sánchez, Luciano Castillo y, hasta cierto punto y por una temporada, Jorge Basadre.

Hombre de espíritu, Mariátegui era también hombre de empresa. Fundó la Editorial “Minerva” casi sin dinero. “Amauta” la empezó a publicar con tipos móviles. Solo en 1929 le llegó el linotipo. Él mismo diagramaba la revista y la cuidaba en todos sus detalles. Los manuscritos revelan que dominaba la técnica tipográfica y sabía ordenar exactamente. “Igual, dice doña Anna, era con los clisés. Él me enviaba a los talleres con indicaciones precisas. Para que todo marchara bien, tenía tres teléfonos en casa: uno en el dormitorio, otro en la sala y otro en el comedor. Como los obreros querían mucho a José Carlos, iban hasta la casa a consultarle problemas de trabajo u otros”.

¿Era Ud., preguntamos, la que llevaba los artículos a Variedades y mundial?

- “Sí. Primero él me decía: ‘Dile a Vegas García, el administrador, que voy a escribir sobre tal o cual tema. Que prepare las fotos’. Se ponía a escribir a las cinco o seis de la tarde, y a las ocho o nueve estaba listo el artículo que iba a salir al día siguiente”.

¿Cuál era el pago por cada artículo?

- “Veinte soles en mundial y quince en Variedades. Cuando él estaba enfermo, Vegas García me decía: ‘Usted no sabe cuánto ha bajado la revista desde que no escribe’”.

Existen facetas todavía inéditas de este ser adamantino. Pocos saben, por ejemplo, que era buen dibujante. “A mí me dibujaba muy bien, cuenta la viuda. A veces, hasta pintaba a la doméstica con el bebé cargado”.

Hay otros aspectos inéditos que nunca se podrán recuperar. A su muerte, la Policía acostumbró, una y otra vez, llevarse los cajones del escritorio del difunto. Cuando la señora Annita los rescataba, después de grandes pugnas, siempre faltaba algo.

¿Cómo era José Carlos con los niños?

- “Era muy cariñoso con ellos. Basta decirle que cuando estaba en casa, a cada momento preguntaba dónde estaban los chicos y qué hacían. Una vez, Carmen Saco le dijo: ‘Oiga, José Carlos, ¿no le molestan los niños?’ Él contestó: ‘No me molestan. Pueden estar sentados encima de la máquina, y a mí no me molestan’”.

Amador de la vida, luchador social, soldado de un combate diario con la muerte en sus últimos años, José Carlos fue desde su temprana edad ajeno y reacio a la bohemia. Federico More ha narrado cómo, mientras Abraham Valdelomar pedía ajenjo, él se limitaba a un helado de menta o un vaso de leche. Solo esa austeridad, y la enorme conciencia de su misión en la historia, explica la inmensidad de su obra.

“Una vez -cuenta la señora Annita-, vinieron los soplones. En lugar de llevarse “El Capital” se estaban llevando una colección de Pirandello empastada en cuero... No lo dejaban trabajar”. Como se sabe, en los días anteriores a su muerte, él había estado preparando un viaje definitivo a Buenos Aires. Waldo Frank, desde Nueva York, Samuel Gluzberg, desde la capital Argentina, lo animaban a quedarse allá. Los ataques de la dictadura de Leguía y los denuestos de la izquierda demagógica -Víctor Raúl incluido- le habían hecho acá la vida imposible. Solo una sombra suave, una mano tierna, lo acompañaban en las horas del dolor más íntimo. Anna. El gran amor. Ella estuvo a su cabecera el día de su muerte. A su lado estaban también su madre, Artemio Ocaña, dos jóvenes judíos amigos y admiradores del Maestro. Después vinieron las muchedumbres más inmensas que se hayan reunido para unos funerales en Lima. Entre banderas rojas y versos de “La Internacional”, el pueblo sencillo, el pueblo amado por él, le dijo adiós. Para el pueblo, y también para Anna Chiappe, iba a comenzar una época triste y difícil. Ella, la mujer fuerte, tampoco iba a darse por vencida. Hasta hoy se le ve todos los días, puntualmente, detrás del mostrador de una librería trabajando. Es en LA PRIMERA cuadra de la Avenida Larco de Miraflores, y todavía sigue las huellas del difunto imborrable. Las ediciones de las obras del Amauta tienen en ella una inspiradora. Siguen sonando en sus oídos, siendo verdad hermosa y profunda, las palabras aquellas: “La vida que te falta es la vida que me diste”.


César Lévano